Ya que el escrito sobre Gordon ha despertado cierto interés, me dispongo a mantenerlo vivo haciendo exposición pública de los puntos que menos me agradan del artículo citado en los comentarios de la anterior entrada, a lo que paso sin más preámbulos.
Dice el artículo de referencia:
Con unas pocas tropas británicas y un grueso de soldados egipcios (la carne de cañón, como pasa hoy en Irak, es mejor que la ponga otro), se adentró en la zona de riesgo, dispuesto a liberar Jartum del asedio a que El Mahdi está a punto de someterla. Poseído por ese barniz divino de libertador invencible que él mismo se ha otorgado, toma decisiones precipitadas, equivocadas, basadas en su propia megalomanía y su aura de invencibilidad, subestimando al que él cree que es un simple pastor de cabras del desierto.
Gordon efectivamente contaba con más tropas indígenas que británicas, y es completamente razonable que, en caso de combate, emplease las tropas indígenas como “carne de cañón” porque es lo que haría cualquier comandante inteligente: reservar sus tropas más fiables, las británicas en este caso, para los momentos más decisivos. El Mahdi, de hecho, que era un militar capaz, hacía exactamente lo mismo, reservaba a los guerreros de su propia tribu para los momentos culminantes y empleaba como relleno a los guerreros de tribus menos afines a su causa (peor entrenadas, peor dotadas y de dudosa fidelidad).
Pretender comparar la campaña de Sudán con la situación actual de Irak no es demasiado aconsejable, porque tienen poco que ver. En cualquier caso, cualquier comandante que emplease sus peores efectivos para las labores más carniceras estaría actuando de manera más que ortodoxa.
Definitivamente, la forma de acabar con las guerras no es hacerlas mal.
En cuanto al barniz divino de libertador invencible, posiblemente él mismo se lo creyese pero, desde luego, se lo habían otorgado prácticamente en cualquier lugar que pisaba, desde China a Sudán. Posiblemente hechos como plantarse a solas en medio de un poblado rebelde y sofocar con eso la rebelión nos dicen que ese barniz divino que “se había otorgado” era, sin embargo, sentido también por mucha gente. O bien tenía una prodigiosa capacidad de convicción (y un par de huevos),… Se le puede llamar como se quiera, pero es indudable que aquel tipo no era vulgar, y que se le notaba más allá de lo que él pensase de sí mismo.
En lo que se refiere al carácter de Gordon, cito:
…ejemplo del militar exaltado, del megalómano enfermizo e irreflexivo, que antes que rectificar es capaz de hundir irresponsablemente con él las vidas de millares de inocentes, y que además es una temprana encarnación de eso que ahora se llama “agentes de seguridad privada” y que toda la vida han sido definidos como “mercenarios”, por cierto, de gatillo fácil en Irak, sobre todo cuando de disparar a civiles se trata…
Cuesta encajar lo que yo sé de Gordon en la descripción que se hace de él. Gordon era seguramente un exaltado y un megalómano, pero existen muchas formas de serlo, y no se puede decir, por lo que yo sé, que fuese irreflexivo sino, al contrario, un tipo excesivamente reflexivo y meditabundo.
El rasgo más sobresaliente del carácter de Gordon era, probablemente, su misticismo, o quizá su honradez. Religiosamente, era un auténtico fanático, aunque practicaba una fe personalizada, difícil de encuadrar en cualquier credo institucionalizado; su libro de cabecera, que le acompañaba a todas partes, era una Biblia, que interpretaba libremente. Había construido su propio sistema moral y era intransigente en cuanto a su cumplimiento, lo que le granjeaba no pocas antipatías, y en no pocas ocasiones las de personas poderosas que creían poder corromperle con dinero u honores. En su conducta privada, tenía fama de ser extremadamente austero y generoso con los necesitados que se cruzaban en su camino y se cuenta, valga la anécdota, que en una ocasión, falto de recursos, vendió una condecoración de oro, a la que borró su nombre, para poder contribuir a una suscripción popular de ayuda a los pobres.
La vida de Gordon está tan llena de anécdotas que hablan de su generosidad y honradez (que casan mal con la imagen que transmite el artículo discutido) como de aquellas en que su fidelidad a sus principios atrajo hacia él el odio de los poderosos… En una de sus misiones en Jartum fue recibido, a su llegada, por el gobernador británico, que preparó un ágape de recibimiento; aparecieron unas bailarinas y los políticos, ya algo bebidos, comenzaron a bailotear con ellas… Gordon se retiró de la sala visiblemente molesto, y debía ser uno de esos tipos que no hace demasiados esfuerzos por ocultar su mal humor.
Como militar, Gordon no era ni mucho menos un inútil. Su tarea en China, bien que marcada por Ward, resultó bastante efectiva. En Sudán destacó como un buen organizador (quizá no tanto como Kitchener, ni tenía su mano izquierda), y no se le puede juzgar por una defensa imposible…
Finalmente, y eso cuenta, Gordon tenía una gran personalidad que no dejaba indiferente a nadie: muchos le odiaban, y muchos otros, entre sus administrados, le mostraban respeto. Es fácil hablar de dominación y colonialismo, por ejemplo, pero olvidar que una de las tareas que acometió Gordon con toda su “exaltación” fue la lucha contra el comercio de esclavos, medio de vida habitual de aquella zona de África; seguramente las intenciones de su nación británica no eran tan altruistas pero eso no quita que podamos pensar que mucha gente de África debía estar sinceramente agradecida al único tipo que había aparecido por allí con la firme decisión de acabar con un comercio infamante en el que, recordemos, tipos como El Madhi sustentaban su poderío.
5 comentarios:
A veces, si haces una gilipollez y sale bien, eres un genio. Pero pobre de tí si la pifias. Como cuando Rommel se metió con cien alemanes en un campamento italiano y capturó miles de prisioneros en Caporetto. No hubiera querido ver su cara de tonto si le hubiera salido mal la jugada.
A veces un lider con temperamento es adecuado para según qué cosas. Pero en Khartoum no se necesitaba un tipo así. Y eso le perdió.
Por cierto, me encanta leerte.
Gracias, Flashy.
Algo importante que he olvidado comentar y que enlaza muy bien con la aseveración de que "en Khartoum no se necesitaba un tipo así" es que Gordon era un jodido suicida... Estaba obsesionado con la idea de que la muerte le acercaría al Creador o algo parecido... Tener a un tipo así en aquella situación era jodido, claro, aunque quiza ser un suicida lo convertía en el tipo óptimo ;)
En cualquier caso, Khartoum fue el resultado de una jugada política: políticos en busca de votos. Ni Gordon ni nadie hubiese podido hacer allí nada más, y muchos hubiesen hecho menos. Volviendo a lo que se necesitaba, quizá no le sobraba temperamento, pero le faltaba diplomacia.
Lo que saco en claro de todo esto es que no podemos juzgarle de acuerdo con los valores morales actuales. Eso sí, el tipo era genial, eso se ve, si por genio entendemos alguien que es capaz de hacer cosas que la mayoría no puede.
Un personaje interesante, sin duda.
Sí, debía ser todo un personaje...
Otro dato pasado por alto es que Gordon acabó alcoholizándose a granel, lo que razonablemente podía acentuar aún más los extremos de su carácter.
Hay que decir que emborracharse a granel era una tradición bien arraigada en el ejército colonial, pero el alcoholismo de Gordon fue sobrevenido y progresivo. Yo creo que usaba el brandy como los indios usan el peyote, o el yopo, como herramienta de su mística.
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