31.12.07

CABALLO LOCO

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Tasunke Witko, Caballo Loco, nació alrededor de 1844 entre los sioux oglala, y destacó desde el principio porque tenía el pelo claro.

Los oglalas eran sioux de las llanuras, o sioux tetons, por contraposición a los sioux santee, o sioux de los bosques de Minnesotta. Los tetons se dividían, a su vez, en numerosos clanes: oglala (la facción más poderosa), hunkpapa, brulé, minneconjou,… Cheyennes y arapahoes mantenían fuertes vínculos con los sioux (también llamados dakotas, o lacotas); los cheyennes habían compartido originariamente territorio con los santee, pero se habían desplazado paulatinamente hacia el sur, hacia las grandes llanuras, hasta compartir territorios de caza con los tetons. Los tetons, cheyennes y arapahoes montaban caballos; los santee no.

A partir de 1865, con el fin de la guerra civil norteamericana, la presión de la inmigración blanca sobre las naciones indias aumentó considerablemente. Los territorios indios quedaron expuestos a los intereses de los ganaderos, de los granjeros, de los mineros, de la industria maderera, del ferrocarril,… Los sioux habían quedado confinados en un pequeño territorio al norte de Wyoming y sur de Montana, alrededor de las Colinas Negras (Black Hills) e, incluso allí, la codicia de la civilización abría nuevas rutas, nuevos asentamientos, nuevas factorías madereras, etc. La historia es bien conocida, y la presión sobre los indios se manifestaba en muchos sentidos, todos comprometidos en la exterminación de su forma de vida: se atacaban sus poblados, se exterminaban las manadas de bisontes para privarles de sustento, se traicionaban los tratados, se propagaba la enfermedad,…, se les arrinconaba y se les exterminaba.

En 1866, los sioux, cheyennes y arapahoes se pintaron con colores de guerra e iniciaron contra los blancos la guerra que lleva el nombre de uno de sus caudillos más ilustres, un oglala, igual que Caballo Loco: Nube Roja, Makhpiya Luta en la musical lengua dakota.


Nube Roja

Los guerreros de Nube Roja hostigaron los asentamientos y caravanas de los blancos a lo largo de la ruta Bozeman, y, para el 21 de diciembre, planearon un ataque contra el fuerte Phil Kerney. Alrededor de 800 sioux, cheyennes y arapahoes se apostaron a unos kilómetros del fuerte, en la quebrada del Peno. A eso del mediodía, 10 guerreros (2 cheyennes, 2 arapahoes, 2 brulés, 2 minneconjous y 2 oglalas, uno de los cuales era Caballo Loco) aparecieron ante las puertas del fuerte; mientras increpaban a los soldados, Caballo Loco emprendió una serie de galopadas suicidas ante la empalizada, bajo el plomo de los rifles de los soldados…



El coronel Carrington lanzó un cañonazo a los indios y, cuando estos volvieron grupas hacia las colinas, envió al capitán Fetterman en su persecución, con órdenes precisas de no ir más allá de Lodge Trail Ridge… Naturalmente, al llegar a Lodge Trail Ridge, Fetterman sintió la tentación de continuar la persecución; al fin y al cabo, sólo eran 10 miserables pieles rojas, y seguían tan cerca que casi podían tumbarlos de un buen disparo… y ya conocemos a la caballería, o que se lo pregunten a Lord Uxbridge, así que Fetterman sucumbió a la tentación y siguió adelante con sus 80 hombres, hasta darse de narices con los 800 indios que le habían preparado un caluroso recibimiento en Peno Creek. Reconstruyamos la imagen: galopas sobre una pequeña meseta, en un terreno irregular, de hondonadas someras y colinas suaves… los indios están a tiro, aunque demasiado lejos como para precisar el disparo, pierden terreno ligeramente; de repente, desaparecen en un declive, y espoleas tu caballo con el ansia del cazador que no quiere perder de vista su presa ni un solo instante, ahora que casi la tiene. Pero llegas al borde de la meseta tu mismo, y no ves a 10 indios corriendo despavoridos sino a 800 tipos con la cara pintada, subidos en 800 ponies pintados y con 800 lanzas dispuestas, y esos 800 tipos te han envuelto antes de que puedas siquiera refrenar el impulso de tu caballo, y sabes que estás jodido, bien jodido, aunque todavía no has empezado a asimilarlo y no tienes la suerte de tener cerca a algún psicólogo de Asistencia Social.


Masacre de Fetterman, Harold Von Schmidt


De los de Fetterman no se salvó ni uno, y sólo se encontraron 50 cadáveres. Mal asunto; la matanza produjo consternación en todo el país; los cadáveres habían sido salvajemente mutilados… exactamente igual que lo habían sido las mujeres, niños y ancianos de Sand Creek a los que había machacado el coronel Chivington (La matanza de Sand Creek es uno de los episodios más infames de las guerras indias; los yanquis habían negociado una tregua con el jefe Black Kettle y los indios habían marchado a la caza dejando en el campamento de Sand Creek a sus mujeres, niños y algunos guerreros demasiado jóvenes o demasiado viejos como para participar en la cacería. El coronel Chivington atacó el campamento, en el que incluso ondeaba una bandera yanqui enarbolada por el jefe indio en señal de buena voluntad y respeto por el tratado, y masacró a un número indeterminado de indios sioux y cheyennes, entre 600 y 800).

Caballo Loco se ganó una sólida reputación de guerrero en la guerra de Nube Roja, y se convirtió en un jefe admirado y respetado. Si había sido un excepcional jinete en un pueblo de jinetes excepcionales y un guerrero fuerte y valeroso, en la guerra de Nube Roja se mostró como un jefe capaz, no sólo valiente, astuto.

No conservamos ninguna fotografía de Caballo Loco, que desconfiaba de las cámaras y no permitía que se le hiciesen fotografías, pero conocemos algunos rasgos de su carácter, como que era solitario, de costumbres austeras, generoso de corazón y de esfuerzos. Si los indios en general eran bastante visionarios, Caballo Loco lo era especialmente o, mejor dicho, sus visiones acababan resultando premonitorias. Era un iluminado, entraba en trance y se comunicaba con el Gran Espíritu… Su propio aspecto obedecía a ciertas reglas que le eran reveladas en sus trances: ni él ni su caballo usaban pinturas de guerra, tampoco usaba tocados de jefe, y se adornaba la testa con una sola pluma y una piedra tras la oreja. Su conducta obedecía a un código moral propio: no permitía las fotografías, no arrancaba caballeras, protegía a los débiles,… Todos aquellos pequeños detalles eran su magia, su invencibilidad; si ajustaba su conducta a la revelación, ninguna bala le haría daño. En la guerra, Caballo Loco estaba guiado por la magia del Gran Espíritu, de la que provenía su astucia, su arrojo, su convicción.

Con el paso de los años y la interminable guerra sucia perpetrada por los blancos, muchos jefes indios fueron perdiendo los ánimos. Nube Roja, envejecido y frustrado por la inutilidad de sus victorias, adoptó una postura más resignada y se fue mostrando cada vez menos belicoso, aunque la historia de la resistencia dakota todavía tenía páginas por escribir, y la nueva generación contaba con jefes como Caballo Loco, Toro Sentado, Agalla, etc., que todavía seguían empecinados en proteger su modo de vida.

Tras la guerra de Nube Roja se firmó un nuevo tratado, en 1868, y los sioux quedaron recluídos prácticamente en las Black Hills. Para los indios, las Colinas Negras (Paha Sapa) no eran sólo su último territorio de caza, sino el centro del mundo, el hogar de los espirítus.

Hacía 1874 se difundió el rumor de que había oro en las Black Hills, y el clamor popular llevó al gobierno a organizar una expedición exploradora: el séptimo de caballería del coronel George Armstrong Custer fue enviado desde el fuerte Abraham Lincoln a las Colinas sagradas.

En un clima de tensión creciente, en marzo de 1876, el coronel Reynolds, vanguardia del ejército de Tres Estrellas Crook, atacó un pacífico campamento y espantó sus caballos (aunque algunos guerreros cheyennes aprovecharon la noche para birlar los caballos de Reynolds, que había pernoctado por allí después de la batalla). El ataque se describió en la crónica militar como un ataque al campamento de Caballo Loco pero, en realidad, éste se había establecido algo más al norte, y dio refugio, vestido y alimento a los cheyennes que habían escapado del ataque de Crook. Las noticias corrieron por las Black Hills, y comenzó a reunirse una gran alianza de sioux, cheyennes y arapahoes con sus jefes más ilustres a la cabeza: Toro Sentado, Agalla,…


Toro Sentado


Desde la batalla de Fetterman, Caballo Loco había estudiado las tácticas de los blancos, y estaba deseoso de hacerles frente. Y luego estaban sus visiones:

“Caballo Loco había sabido desde muy joven que el mundo de los hombres era irreal. Para atisbar en el verdadero había que soñar y, cuando lo lograba, todo parecía danzar y flotar a su alrededor. En este mundo real, su caballo se movía siempre inquieto en increíbles vueltas; de ahí que a él se le conociera por el nombre de Caballo Loco. El jefe indio había aprendido que, si lograba entrar en un trance de ensoñación antes de la batalla, ésta le sería propicia”. [Hay que decir que existe también la teoría de que el nombre fuese heredado por Caballo Loco de su padre, costumbre habitual entre los dakotas]

Enterrad mi corazón en Wounded Knee, Dee Brown

El 17 de junio de 1876 tuvo una de esas visiones y ordenó a sus guerreros que dejasen de combatir en la forma habitual. Crook había descubierto una gran concentración de indios y, cuando cargó contra ellos, los guerreros de Caballo Loco, en lugar de lanzarse de frente como solían hacer, se abrieron a los flancos de Crook y golpearon sus puntos débiles. Los indios se mantenían en constante movimiento, en un mortífero tira y afloja contra los desconcertados militares, a los que infligieron una sonada derrota. Los blancos la llamaron la batalla del Rosebud, los indios la de la muchacha que salvó a su hermano (Jefe a la Vista había caido del caballo y quedado al descubierto frente a la infantería, entonces apareció un caballo entre él y los soldados, montado por su hermana Camino de la Ternera, que estaba cuidando los ponies de refresco, y le rescató).

La batalla de La Muchacha Que Salvó A Su Hermano fue el precedente de lo que ocurriría sólo ocho días después, junto a la confluencia de los ríos Big Horn y Little Big Horn, a pocos pasos del parque de Yellowstone, y que será motivo de otra entrada.


Nota.- Existen dos o tres fotografías que, se dice, podrían ser de Caballo Loco, aunque no está certificada la autenticidad de ninguna (con Cochise sucede algo parecido). No he querido exponer ninguna en este blog porque me parecía una falta de respeto al señor Loco; si a él no le gustaba que le hiciesen fotos, no seré yo quien se dedique a exponerlas aquí, y menos si son producto de la fantasía de un cazador de recompensas.

26.12.07

LA EXPEDICIÓN MALASPINA

La expedición Malaspina, como es sabido por todos con más o menos precisión, fue una expedición político científica que zarpó de Cádiz en 1789 con el fin de visitar las posesiones españolas de Asia y América.

Alejandro Malaspina, italiano de origen y veterano de la marina española, tenía en mente los viajes y el ejemplo de Sir James Cook, el marino británico que había protagonizado tres célebres viajes de exploración entre 1768 y 1779 y al que cabe el mérito de haber descubierto para los europeos Hawai o la Isla de Pascua. Los dos buques que se construyeron ex profeso para la expedición de Malaspina tomaron los nombres de los navíos de Cook en su segundo y tercer viaje: Atrevida (por H.M.S. Resolution) y Descubierta (por H.M.S. Discovery) [Cook realizó su primer viaje a bordo del H.M.S. Endeavour].


Alejandro Malaspina Melilupi, Anónimo

La expedición Malaspina participa de ese gusto por el conocimiento que inundaba la época, y que estaba presente en los mencionados viajes de Cook y en otras expediciones (como la aquí reseñada de Napoleón a Egipto, o las de Bougainville o La Perouse, etc.) que, antes o después que ella, unieron a su ineludible finalidad política otra empeñada en la búsqueda de sabiduría que, si bien es cierto que contribuía a la primera (la información, el conocimiento, entonces, ya era poder), no estaba exenta de un cierto afán puramente filantrópico.

Por otro lado, e intentando redondear en lo posible el conocimiento que consigno en este blog (mi memoria), las aventuras de Malaspina recibieron de los poderes públicos la misma desconfianza y el mismo trato injusto que las aventuras de otros personajes que han aparecido en esta página, reos de mi respeto, como Brooke o Dampier. Malaspina, como ellos, fue incomprendido por los gerifaltes de la época.

Tal como fueron las de Cook o Napoleón en Egipto, esta singladura española contó con la dotación de un nutrido cuerpo de científicos de diversos campos que reunieron un valioso material geográfico, naturalista y sociológico publicado en 1794 como Viaje político-científico alrededor del mundo. Una segunda parte del informe, confidencial, presentaba las alternativas políticas previstas por Malaspina para las posesiones españolas de ultramar, favorables a la concesión de una amplia autonomía a los territorios coloniales a la par que al fomento de las relaciones comerciales y políticas con ellos, lo que suena como una especie de Commonwealth a la española. La sugerencia fue tan mal acogida que Malaspina cayó en desgracia.

A consecuencia del proceso seguido contra él, a resultas del cual fue encarcelado 10 años, el material de la expedición había sido proscrito. Afortunadamente se conservó una parte importante en el Ministerio de Marina y, en 1885, el teniente de navío Pedro de Novo y Colsón (Colsón, no Bolsón) publicó los trabajos bajo el título Viaje político-científico alrededor del mundo de las corbetas Descubierta y Atrevida al mando de los capitanes de navío D. Alejandro Malaspina y D. José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794.

Como es tradicional en esta página, nos interesa particularmente la actividad de aquellos que participaron como dibujantes, o que dibujaron simplemente, en la expedición Malaspina… de los fotógrafos de plumilla y acuarela de una época pasada a los que una mezcla de haluros de plata dejó en nada, como si el único mérito de su existencia hubiese sido cubrir, interinamente, el lugar que más tarde ocuparían los reporteros gráficos de placa y diafragma.

José del Pozo, que figuraba como dibujante (y que a cierta altura del viaje fue sustituido, con José Guío, por Juan Ravenet):

La Atrevida en aguas de la Patagonia (José del Pozo)

Ilustración a color de José del Pozo

Cacique Junchar (José del Pozo), un bonito estudio de anatomía.

José del Pozo

José Guío figuraba en nómina como dibujante y disecador, y nos dejó hermosas ilustraciones de flora y fauna:

José Guío

Fernando Brambila, italiano:

Galería natural en el estrecho de Juan de Fuca, Fernando Brambila

Totem Tinglit (Alaska), Fernando Brambila (Uno de los encargos recibidos por Malaspina fue localizar el legendario Paso del Noroeste; huelga decir que no lo encontró)

Juan Ravenet sustituyó a Guío y José del Pozo:

Ilustración de Juan Ravenet

Y una agradable sorpresa, José Cardero, marinero de plantilla que nos regaló una magnífica colección de dibujos:

Presidio de Monterey, José Cardero, 1791

Fiesta en Nutka por la pubertad del jefe Macuina, José Cardero

José Cardero

NOTA: Mucha de la información empleada para escribir estas entradas (ésta y otras) procede de internet, de fuentes que yo mismo calificaría de inciertas ya que, no en vano, he podido encontrar algunas contradicciones referidas a la autoría de las ilustraciones o a determinados sucesos del viaje. En la mayoría de los casos he suprimido las informaciones contradictorias, pero no siempre es posible, y entonces mi criterio de aficionado a la historia se decanta a su capricho por una y otra; en algunos casos, prevalece el criterio de la mayoría (porque una información aparezca igual en varios sitios y distinta en otro), que tampoco es garantía de veracidad en este medio. Mis disculpas por los errores o imprecisiones; agradeceré cualquier corrección.

21.12.07

SIR JAMES BROOKE, RAJÁ DE SARAWAK

James Brooke nació en Grove, cerca de Bath (Inglaterra) el 29 de abril de 1803, hijo de un funcionario del servicio civil de la East Indian Company. Se educó en Inglaterra, ingresó en la East Indian y en 1825 obtuvo su primer destino en India.

Una vez allí, enviado con su regimiento al valle de Brahmaputra, fue herido de gravedad y se vio obligado a retornar a Inglaterra. Aunque existen numerosos testimonios sobre la naturaleza de la herida, no sabemos si es cierto que la bala le afectó los genitales, lo que, para algunos, habría explicado su negación al matrimonio y su renuencia ante las mujeres. Lo cierto es que Brooke mantuvo dos conocidas relaciones, con un príncipe de Sarawak, Badruddin, y con el joven nieto del marqués de Elgin, en servicio en el Lejano Este; se sabe que rechazó el matrimonio con la señorita Burdett-Coutts (la mayor fortuna de Inglaterra), pero se tienen noticias de un hijo (de madre desconocida, por raro que suene decirlo), y se piensa, también, que contrajo matrimonio por el rito del lugar con una nieta del sultán de Brunei, Pengiran Anak Fatima, con quien probablemente tuvo una hija.

Reestablecido de su herida, Brooke retornó a Oriente en 1830, dejó la Compañía y pasó algún tiempo navegando por el mar de China. Visitó China, Filipinas,… y tomó contacto por primera vez con unas tierras maravillosas habitadas por tribus entregadas a interminables luchas entre ellas y que habían hecho de la piratería un medio de vida a gran escala. Con sus praos de veinte o más metros de largo, adornados con cientos de calaveras de sus víctimas, provistos de velas y remos, armados con cañones y tripulados por cientos de hombres, los piratas de Borneo y Filipinas fueron el terror de las Indias Orientales hasta bien entrado el siglo XIX… Incluso en la actualidad (quien tuvo, retuvo), el riesgo de piratas en el mar de China meridional es bastante real, y no es extraño que las tripulaciones de determinadas banderas (como la ex URSS, tipos duros) cuenten a bordo con potentes arsenales con los que hacer frente a la eventualidad.[Imagen: prao]


En resumen, los piratas dayak y malayos (y algunos árabes) eran unos auténticos demonios que aterrorizaban a los buques y poblaciones costeras del mar de China. Desde sus refugios en Borneo y Filipinas saqueaban, incendiaban, asesinaban y tomaban esclavos (para los que tenían su propio mercado, en Sulu); las flotas inglesa y holandesa, por aquel entonces, eran del todo insuficientes para garantizar la seguridad de la zona, y ni los propios sultanes (cuando no eran ellos mismos los que practicaban la piratería) escapaban a la amenaza de las flotas piratas, cuyas embarcaciones se contaban por miles.[Imagen: Totem dayak]

Después de conocer a estos simpáticos muchachos, Brooke adoptó la firme determinación de acabar con ellos. Retornó a Inglaterra por el fallecimiento de su padre y con la herencia compró un scooner de 140 toneladas, “The Royalist”, con el que en 1838, tras varios años de prácticas en el Mediterráneo con una tripulación de 20 hombres, volvió a salir de Londres hacia Borneo para realizar su sueño.

Nada más llegar a Borneo, ofreció su colaboración a un rajá para acabar con el acoso de los piratas (dayaks, en este caso). Con sus hombres y algunos dayaks fieles al rajá, Brooke sofocó la revuelta y se ganó el título de Rajá de Sarawak, confirmado por el propio sultán de Borneo en 1841.[Imagen: The Royalist]

En Sarawak, Brooke reformó la administración, redactó códigos de leyes e impartió justicia y, sobre todo, fomentó el comercio como sustitutivo de la piratería en las costumbres de aquellas tribus costeras. Los nativos, sus administrados, le idolatraban.

Naturalmente, Brooke continúo su actividad militar contra los piratas, ya que era imposible de todo punto intentar crear en Sarawak una organización estable mientras los piratas siguiesen asolando periódicamente su territorio, pero hemos de advertir que todas estas operaciones no se hacían a cargo de la administración británica o de la East Indian. No hay nada que suponer tras lo relatado, ningún apoyo oficial: Brooke armó su barco, formó su tripulación (20 tipos, no más), buscó sus aliados, y se convirtió en el mayor enemigo de los que eran, a su vez, los mayores enemigos de la seguridad en el mar de China.

El Rajá de Sarawak permaneció diez años en Borneo desde su llegada con “The Royalist”. Tras sus primeros éxitos, Sir Harry Keppel, capitán de la marina, recibió órdenes de colaborar con Brooke en su lucha contra la piratería. Frente a lo que pudiera parecer, esto no era como la llegada de la caballería, pues el territorio era tan extenso y los piratas tan abundantes que acabar con ellos por completo era una tarea que excedía con mucho a las posibilidades de Brooke, sus veinte chalados, sus aliados dayaks y la cañoñera de Keppel (a la que se unían algunas embarcaciones de menor importancia: alguna goleta, praos,… poca cosa comparada con las flotas piratas). [Imagen: Dayak]

Merece la pena aclarar también que las condiciones de vida de Brooke, contra lo que cabría esperar, no tenían ninguna semejanza con la idea que usualmente tenemos de un gobernador blanco del XIX en una tierra exótica. La casa que ocupaba en Sarawak era una gran casa de madera, donde se alojaba con sus hombres y donde por la noche se reunían alrededor de la mesa y comentaban sus aventuras y cantaban y se emborrachaban. Se cuenta que, durante esas cenas en la casa de Sarawak, nativos de toda condición acudían al salón y, con discreción oriental, se acercaban a Brooke y, en voz baja, le confiaban sus asuntos, que el resolvía con prudencia.


Casa de James Brooke en Sarawak

Tenía una personalidad arrolladora. De él se cuenta también, como se cuenta de otros grandes hombres como Napoleón o Cochise, que era imposible engañarle si le tenías enfrente, y que tenía un poder de seducción capaz de convencerte de hacer cualquier cosa con sólo pedírtelo, aunque sus argumentos fuesen tan pueriles y apasionados como los de un niño.

Cuando se unió a Keppel, sus planes tuvieron más envergadura, y comenzó a hostigar los mismos refugios de los piratas, a menudo situados aguas arriba de los ríos que se enredaban en la selva. Resulta difícil creer que nadie se metiese en una aventura tan loca si no creyésemos que, de verdad, Brooke era un tipo especial, llevado de un entusiasmo infantil y romántico que contagiaba a cuantos le rodeaban y les hacía seguirle sin reparos en planes que, vistos sobre el papel, resultaban suicidas.

Tras esos diez años, Brooke regresó a Inglaterra y recibió diversos honores; fue nombrado gobernador y comandante en jefe de Labuan (lo que entronca con las aventuras de Sandokan) y cónsul británico en Borneo.

Volvió a Sarawak y siguió su incesante lucha contra los piratas, cerró tratados con los sultanes para expulsar de sus territorios las bandas de ladrones,…, y mantuvo un constante tira y afloja con las autoridades británicas por causa de los conflictos de intereses debidos a las distintas responsabilidades que Brooke acumulaba (Rajá por un lado, representante del gobierno británico por otro) y la demora del gobierno británico en el reconocimiento político de Sarawak.

Básicamente, los liberales británicos postulaban que cualquier autoridad británica sobre Sarawak debía ser una autoridad reconocida por el gobierno británico, y estimaban que la actuación de Brooke, que discutía con frecuencia los planes de Londres (y, directamente, se los pasaba por el forro de los cojones, o lo que quedase de ellos), le convertía en un sujeto al margen de la ley británica. Palmerston, primer ministro tory, mantenía una postura diferente:

“La cuestión parece estar más bien entre el sultán de Borneo y el Rajá de Sarawak que entre éste último y el soberano de Inglaterra. Tan lejos como nos concierne, no parece existir ninguna razón de peso para que no debamos comerciar con Sarawak como un estado independiente y, si es así, debemos buscar el entendimiento con los poderes allí establecidos”. [Lord Palmerston, en la imagen, pintado por Francis Cruickshank]

La situación política de Brooke, en definitiva, era peliaguda y ambigua ¿Era Sarawak independiente o estaba sometido al sultanato de Brunei? ¿Cómo podría explicarse que un súbdito, un representante, de Su Majestad pudiese estar, a su vez, sometido a la autoridad de un sultán? El sultán, realmente, estaba ansioso por convertirse en un protectorado (y almacenar las toneladas de libras esterlinas que eso supondría para él), así que Brooke no podía esperar demasiado apoyo por esa parte.

Sarawak y Borneo del Norte se convirtieron en protectorados británicos, ya muerto Brooke, en 1888 aunque, durante algunos años más, el gobierno británico no intervino en la administración interna del país, que, a su vez, pudo rehusar el privilegio de aparecer en los mapas coloreado de rosa como el resto de posesiones del Imperio Británico.

Como administrador Brooke resultó desastroso; tenía como principio no imponer tasas a los nativos (salvo, acaso, meramente simbólicas), y sus finanzas (en las que empeñó su patrimonio personal) eran un auténtico desastre. A su muerte, Sarawak había crecido, se había establecido un comercio estable y la piratería en la zona había disminuido ostensiblemente, pero todo aquello más parecía fruto de la propia personalidad entusiasta de Brooke que resultado de una atinada actividad organizativa.

Tal como le sucedió a William Dampier, de quien hablaba hace poco (y a tantos otros: Belisario,…), las intrigas políticas acabaron por hacer presa en este personaje notable. Los liberales, con Gladstone a la cabeza, comenzaron a acusarle de ser un criminal. Los mismos tipos que eran incapaces de garantizar la seguridad llevaban muy mal los métodos poco ortodoxos de Brooke, y desconfiaban de su carácter. Se presentó, entonces, a Brooke como un asesino de nativos, obviando el hecho de que combatía con tropas aborígenes, que combatía la esclavitud y el asesinato de esos mismos nativos, y que los nativos le adoraban porque les había proporcionado la paz y la esperanza que necesitaban para edificar su futuro.

Se constituyó una comisión en Singapur y, gracias al apoyo de la gente de la zona (comerciantes, rajás, amigos de la Marina,…), Brooke salió de aquello con un indignante “not proven”: eres un criminal, pero te salvas de la condena porque no podemos probarlo. Cabe señalar que unos años después, durante una estancia en Inglaterra, Sir James sufrió una parálisis, y se organizó con mucho éxito una suscripción popular para ayudarle, lo que demuestra que los ciudadanos tenían una idea diferente de los políticos en lo que concernía a la respetabilidad de Brooke.

Fue desprovisto de sus títulos (los ingleses, porque siguió siendo Rajá en Sarawak) y su vida continuó entre viajes a Inglaterra, donde murió, el 11 de junio de 1868, y Sarawak. En la primera ocasión en que regresó a Sarawak, los piratas chinos habían tomado el lugar… Brooke los desalojó con tal contundencia que todavía debe quedar alguno intentado recorrer a nado la distancia de vuelta a China. En cada una de las siguientes ocasiones en que Brooke retornó a Sarawak tras sus viajes a Inglaterra, se encontró similar panorama, y lo resolvió de igual manera, como siempre lo había hecho.

Brooke en 1860

Bibliografía sobre el Rajá de Sarawak:

Rajá James Brooke and Sarawak. An anomaly in the 19th century british colonial scene (Leigh R. Wright, autor de “The origins of the British Borneo” Hong Kong University Press, 1970) [De una conferencia pronunciada el 18 de enero de 1972).

Sketches of our live at Sarawak, Harriette McDougall, 1882.

Flashman y señora, George McDonald Fraser, 1977.

19.12.07

LA DESCRIPTION DE L'EGYPTE

El vapor traqueteaba aguas arriba como lo hacen todos los vapores, sobre el silencio del agua dorada, entre las orillas distantes empaladas en juncos, ante la mirada inerte de los cocodrilos.

La toldilla de popa era el lugar más adecuado del mundo para sentirse cómodo, y dispuse allí mi escenario para el disfrute: ordenador portátil, juego de té, vaso ancho y botella de destilado. Escribí Dutertre en la casilla del buscador; mientras se abría la ventana, un ibis color de fuego remontó el vuelo golpeando el agua con las puntas de sus alas.


Templo de Anteópolis, Dutertre

“André Dutertre (1752-1842) fue uno de los dibujantes que viajó a Egipto en la expedición comandada por Bonaparte en 1798”


Con aquella expedición viajaba el equipo multidisciplinar más importante creado hasta la fecha; reunía a 167 investigadores de distintas disciplinas, bajo la dirección de Gaspar Monge (creador del actual concepto de geometría descriptiva). No se oculta el hecho de que se trataba de una expedición militar colonial cuya finalidad era asegurar las rutas hacia las Indias Orientales, pero el racionalismo ilustrado revolucionario se dejaba sentir. El fruto intelectual y artístico de aquella expedición quedó recopilado en La description de l’Egypte. [Imagen: Bonaparte, André Dutertre]

Asiut, Dutertre, 1798

La retirada de Napoleón provocó que la expedición científica francesa quedase abandonada en Damiette, acosada por los ingleses. Finalmente Monge consiguió enviar a Francia la documentación gráfica y algunos objetos, pero los ingleses incautaron el resto, entre ellos la famosa piedra Rosetta, que acabó en el Museo Británico.

Nicolás Jacques Conté, inventor del lápiz, fue el encargado de preparar las placas y aguafuertes para la reproducción de todo la documentación llegada desde Egipto. La dimensión del trabajo le llevó a inventar una nueva máquina de impresión que permitía dar profundidad a los dibujos variando la presión en la impresión de las placas. El trabajo de Conté (que fue continuado por Edme Jomard, que, como Conté, estuvo en Egipto) fue tan perfecto que, en la edición original, los nombres de los grabadores aparecían junto a las ilustraciones al lado del de los dibujantes.


Templo de El Kab, Dutertre, 1798

La primera edición de La description de l’Egypte vió la luz en 1809, la llamada edición “Imperial”; en los años que mediaron entre su llegada a Egipto y la publicación, el general republicano se había convertido en Emperador.


Además de Dutertre, inspirador de una nueva orientación en el campo de la arqueología, asistían a la expedición otros dibujantes como Cécile, o ingenieros como Jomard, que también nos han dejado preciosos, y precisos, dibujos.[El Fayum, E.F. Jomard, 1798]




Asiut, Cécile, 1798

Mención aparte merece Vivant Denan, arqueólogo que acompañaba a la expedición pero que publicó en 1802 su propia versión de la singladura (Viaje al alto y bajo Egipto durante la campaña del general Bonaparte).

Hermópolis, Vivant Denan, 1798

Las sombras habían comenzado a caer sobre el vapor, que seguía traqueteando. Sólo mi vaso vacío había demorado el momento de retirarse a la cabina y ahora los escalofríos del borracho hormigueaban por mi espina dorsal. Además apareció en cubierta el gato del capitán, y yo no me llevo bien con los gatos, ni siquiera en Egipto.

Esfinge, Vivant Denon, 1798


17.12.07

WILLIAM DAMPIER


William Dampier
llegó a este mundo sin pena ni gloria algún día del verano de 1651; su alumbramiento fue tan irrelevante que sólo por la fecha de su partida de nacimiento, 5 de septiembre de 1651, podemos suponer que nació aproximadamente cuando decimos.


William Dampier (Thomas Murray)


Entre 1651 y la fecha de su muerte, 1715, Dampier, sin embargo, hizo méritos más que suficientes para entrar en la historia, y no por un solo motivo. Filibustero, corsario, naturalista, dibujante, antropólogo,… La historia de la navegación le recuerda como el primer marino que circunnavegó tres veces el globo, la de la geografía como el primer inglés que exploró Nueva Holanda (Australia) y Nueva Guinea, la del naturalismo como la avanzadilla de otros que llegaron a ser capitales en la ciencia como Darwin o Humboldt, la de la piratería como uno de sus hermanos más audaces…



A los 16 años, en 1667, tenemos noticias del mozalbete Dampier traficando en las Islas de la Sonda, en Filipinas, metido en dios sabe qué negocios porque tres años más tarde, en 1670, ejercía de bucanero en América Central… y aprovechaba su tiempo para levantar una carta náutica de la bahía de Campeche.



Dampier siguió ejerciendo oficios de fortuna durante bastantes años. En 1679, con 28 años, bajo el mando de Sawkins, sembró el terror en el Pacífico desde Panamá hasta Chile. En 1683 se embarcó con John Cook, otro conocido pirata de Virginia, y navegó hasta el Pacífico por el Cabo de Hornos en el comienzo de lo que sería su primera vuelta al mundo.

A la expedición de Cook (al que acabó sustituyendo Edward Davis) se fueron uniendo nuevos barcos y tripulaciones a lo largo de la singladura, hasta formar una pequeña flotilla que ejercía la piratería de un extremo a otro del Pacífico.

En 1697, tras su regreso a Inglaterra por el cabo de Nueva Esperanza, publicó “New voyage around the World”, captó el interés de la Royal Society y recibió el mando del H.M.S. Roebuck con el encargo de explorar Nueva Holanda. Aquel viaje terminó mal: al volver a Inglaterra, Dampier se encontró ante una corte marcial por “crueldades, vejaciones y opresión contra la persona del teniente Fisher”, su segundo de a bordo, un marino de clase que aceptaba de mal grado la jerarquía de un antiguo bucanero y al que Dampier se había quitado de encima durante el viaje, en una escala en Bahía, tras constatar que andaba difundiendo rumores sobre su pasado entre la tripulación con ánimo levantisco. En 1701 publicó “A voyage to New Holland”.


El Roebuck de Dampier por John Alcott


A pesar del descrédito, la guerra de Sucesión española abría nuevas posibilidades al corso, y nuestro personaje recibió el mando del buque corsario “Saint George” que, junto al “Cinque-ports” del capitán Stradling, al que Dampier tenía bajo su mando y con el que no mantenía buen entendimiento, debía hostigar los intereses españoles y franceses en el Pacífico. Fruto de aquellas correrías, durante las que Dampier siempre encontraba tiempo para la observación y el conocimiento, publicó en 1709 “A continuation of a voyage to New Holland”.

Durante la expedición con Stradling se produjo un acontecimiento que hace todavía más atractiva la biografía de Dampier. Alexander Selkirk, uno de los tripulantes del “Cinque-ports” de Stradling, fue abandonado en la isla de Juan Fernández, reo de insubordinación, con “una hamaca, un fusil, 5 libras de pólvora, balas, tabaco, hacha, cuchillo, caldero y Biblia”. Selkirk sobrevivió 4 años y 4 meses en aquel yermo y, finalmente, fue rescatado por un barco de la Compañía de Indias, el “Duke”, en el que Dampier figuraba como piloto (tras haber regresado a Inglaterra, completado su segunda circunnavegación y vuelto a embarcarse, en el “Duke”). Según se dice, la historia de Selkirk inspiró a Daniel Defoe (autor también de un magnífico tratado sobre la piratería) para la creación de ese mito de la literatura universal que es Robinson Crusoe.


Daniel Defoe


Como ha quedado dicho, Dampier regresó a Inglaterra tras sus andanzas con Stradling (y tras completar su segunda vuelta al mundo); seguía siendo un marino sin fortuna y mal visto en el Almirantazgo, y había perdido su crédito entre los armadores. Todos sus descubrimientos, estudios y conquistas no le habían reportado nada más que descrédito y ruina, y todo lo que pudo encontrar fue un puesto de piloto en el “Duke”.


En ese mismo “Duke” que rescató a Selkirk de su condena y en el que Dampier acabaría sus días de marino viajaba también otro personaje que forzosamente evoca a otro de los grandes mitos de la literatura universal como es Long John Silver. R.L. Stevenson confesó en una ocasión que William Ernst Henley, editor y amigo suyo, había sido su inspiración para la creación del personaje del Largo (para lo cual, confiesa el propio Stevenson: “le despojé de todas sus excelentes cualidades hasta dejarlo tan sólo con su coraje, su energía y su magnífico poder de encantamiento”), y no cabe poner en duda lo que el propio autor confiesa pero, por una de esas coincidencias del destino, el cocinero del barco que rescató a Selkirk y en el que pilotaba uno de los piratas más magníficos de la historia, era un “marinero con una sola pierna y parche en un ojo” llamado… John Silver, exactamente igual que el cocinero de “La Hispaniola” (recordemos que el primer título para “La isla del Tesoro” fue, precisamente, “El cocinero de a bordo”).


Dampier completó con el “Duke” su tercera vuelta al mundo, y a bordo del “Duke” (solo Duke, sin Ellington), por fin, abordó el “Nuestra Señora de la Encarnación” y, tras seis horas de combate, conquistó un botín de 200.000 libras. Murió en Londres, en 1715, sin haber recibido todavía su parte de aquel inmenso botín.


William Dampier fue un reconocido pirata, un ciudadano de mala reputación. Sus estudios sobre náutica inspiraron a ulteriores navegantes de la talla de Sir James Cook (nada menos) u Horacio Nelson, sus estudios de la vida natural impresionaron a reputados naturalistas como Darwin, Humboldt o Joseph Banks, sus bocetos avanzaban una forma de investigación científica que la ciencia no tardaría en hacer suya en los años siguientes, un estrecho lleva su nombre, y una coniza de Nueva Guinea, el romero de Dampier.


William Dampier fue un conocido pirata, alguien de quien sus contemporáneos dirían: "Un bucanero siempre huele a bucán".


15.12.07

METRO

METRO

Grupo: Metro

Año de grabación: 1976 Logo Records

Lista de canciones:

1. Criminal world (Browne, Godwin, Lyons)

2. Precious (Browne, Godwin)

3. Overture to flame (Browne, Godwin, Lyons)

4. Flame (Godwin)

5. Mono messiah (Browne, Godwin)

6. Black lace shoulder (Browne, Godwin)

7. Paris (Browne, Godwin, Lyons)

8. One-way night (Browne, Godwin)

9. Jade (Browne, Godwin, Lyons)

10. Criminal world (Browne, Godwin, Lyons)

Créditos:

Duncan Browne Synthesizer, Bass, Guitar, Guitar (Electric), Keyboards, Tambourine, Vocals, Vocals (bckgr), Choir, Chorus, Handclapping, Harmony Vocals, Vibraphone, Spanish Guitar, Vocal Arrangement, String Arrangements, Soloist, Voice Box, Harmony, Choir Arrangement, Finger Snapping, Guitar (12 String Electric), Guitar (12 String Acoustic), Vocal Harmony

John Giblin Bass

Peter Godwin Cymbals, Sax (Tenor), Vocals, Vocals (bckgr), Moog Synthesizer, Tenor (Vocal), Alto (Vocals), Harmony Vocals, Liner Notes, Vocal Arrangement, Harmony, Vocal Effect, Sleeve Notes, Vocal Harmony

Barry Husband Vocals

Sean Lyons Guitar (Acoustic), Guitar, Guitar (Electric), Producer, Liner Notes, String Arrangements, Guitar (12 String Electric), Guitar Effects, Sleeve Notes

Simon Phillips Percussion, Conga, Drums

Graham Preskett Violin


* * * * * * * * * *


Metro es el primer álbum, y podría decirse el único, del grupo Metro. Es, al menos, el único álbum de Metro en que Browne y Godwin están al frente del proyecto, ya que Duncan Browne no estaría en los siguientes intentos de Peter por dar continuidad al grupo, finalmente fallidos.

Es un álbum arqueológico, de esos que cuesta conocer si no has tenido la suerte de pillarlo en su momento. Su propio nombre, por vulgar, hace que la misma búsqueda en Internet, si no se tienen más datos, resulte difícil. Por lo demás, es difícilmente clasificable por género: por su época y su forma, podríamos decir que es glam, y así se etiquetó entonces, cercano a gente como Bowie, Bolan, Roxy Music,… Con el etiquetado actual, Metro podría pasar por power-pop, pero la definición sería insuficiente para dar una idea de esa música imaginativa que lo rellena de cabo a rabo, desde el primer segundo hasta el último.

Browne es un guitarrista clásico seducido por el rock, Godwin tuvo algún éxito moderado como músico de New Age en los 80… Seguramente el más conocido de la banda sea el bajo, John Giblin, que acumula colaboraciones con Kate Bush (Never for ever, The Sensual World,…), Peter Gabriel (III), John Lennon, Phil Collins, Alan Parsons, Paul McCartney, Roberta Flack,…

El año que se grabó Metro, el panorama musical presentaba jugosas novedades; en esos años, entre 1974 (que es de cuando procede la idea del disco) y 1977 (que fue su año de publicación), se publicaron los siguientes álbumes:

Bowie nos regaló Diamond dogs, Young americans, Station to station, Low y Heroes; Lou Reed, en 1976, publicó esa preciosidad llamada Coney Island; T. Rex sacó Dandy in the underworld. Animals, Wish you were here (Pink Floyd) o 461 Ocean Boulevard (Eric Clapton) son otros discos de esos años.

Una de las pocas referencias que se pueden encontrar del grupo proviene de la versión que David Bowie hizo de su temazo Criminal world en el disco Let’s dance.

Independientemente de su etiquetabilidad y de su anonimato, Metro es una de esas obras que debería figurar en los anales del rock. Es un disco lleno de energía, y lleno de terciopelo. Toda la intensidad del sonido y todas las tribulaciones que se narran en las letras están pulidas por un manto de seda tan elegante como los atiplados trajes de gángster que los protagonistas lucen en la portada.

Bajo las voces suaves y el sonido limpio de la música, cualquiera siente un aire de depravación y decadencia. Metro es como morir en Venecia al ritmo de Mahler, o como la melancolía exhausta que te invade al leer El cielo protector. Es sádico, porque tiene el encanto de lo prohibido. El calzado italiano y la flor en el ojal podrían traernos recuerdos de algunos grupos posteriores de la nueva ola, o los nuevos románticos, petardadas como Spandau Ballet, pero, a diferencia de éstos, Metro tiene bajos fondos.


12.12.07

ALMIRANTE BENBOW

Squire Trelawney, Dr Livesey, and the rest of these gentlemen having asked me to write down the whole particulars about Treasure island, from the beginning to the end, keeping nothing back but the bearings of the island, and that only because there is still treasure not yet lifted, I take up my pen in the year of grace 17 - , and go back to the time when my father kept the `Admiral Benbow' inn, and the brown old seaman, with the sabre cut, first took up his lodging under our roof.

Treasure Island (Robert Louis Stevenson)

"El hacendado Trelawney, el Dr. Livesey y otros caballeros me han pedido que ponga por escrito todos los asuntos referentes a la isla del Tesoro, de principio a fin, sin omitir nada salvo la posición de la isla, y eso sólo porque hay allí todavía tesoros no descubiertos, yo tomo mi pluma en el año de gracia de 17..., y evoco los tiempos en que mi padre regentaba la posada del Almirante Benbow, y el curtido viejo marino, con un tajo de sable, tomó cobijo por vez primera bajo nuestro techo".