26.12.07

LA EXPEDICIÓN MALASPINA

La expedición Malaspina, como es sabido por todos con más o menos precisión, fue una expedición político científica que zarpó de Cádiz en 1789 con el fin de visitar las posesiones españolas de Asia y América.

Alejandro Malaspina, italiano de origen y veterano de la marina española, tenía en mente los viajes y el ejemplo de Sir James Cook, el marino británico que había protagonizado tres célebres viajes de exploración entre 1768 y 1779 y al que cabe el mérito de haber descubierto para los europeos Hawai o la Isla de Pascua. Los dos buques que se construyeron ex profeso para la expedición de Malaspina tomaron los nombres de los navíos de Cook en su segundo y tercer viaje: Atrevida (por H.M.S. Resolution) y Descubierta (por H.M.S. Discovery) [Cook realizó su primer viaje a bordo del H.M.S. Endeavour].


Alejandro Malaspina Melilupi, Anónimo

La expedición Malaspina participa de ese gusto por el conocimiento que inundaba la época, y que estaba presente en los mencionados viajes de Cook y en otras expediciones (como la aquí reseñada de Napoleón a Egipto, o las de Bougainville o La Perouse, etc.) que, antes o después que ella, unieron a su ineludible finalidad política otra empeñada en la búsqueda de sabiduría que, si bien es cierto que contribuía a la primera (la información, el conocimiento, entonces, ya era poder), no estaba exenta de un cierto afán puramente filantrópico.

Por otro lado, e intentando redondear en lo posible el conocimiento que consigno en este blog (mi memoria), las aventuras de Malaspina recibieron de los poderes públicos la misma desconfianza y el mismo trato injusto que las aventuras de otros personajes que han aparecido en esta página, reos de mi respeto, como Brooke o Dampier. Malaspina, como ellos, fue incomprendido por los gerifaltes de la época.

Tal como fueron las de Cook o Napoleón en Egipto, esta singladura española contó con la dotación de un nutrido cuerpo de científicos de diversos campos que reunieron un valioso material geográfico, naturalista y sociológico publicado en 1794 como Viaje político-científico alrededor del mundo. Una segunda parte del informe, confidencial, presentaba las alternativas políticas previstas por Malaspina para las posesiones españolas de ultramar, favorables a la concesión de una amplia autonomía a los territorios coloniales a la par que al fomento de las relaciones comerciales y políticas con ellos, lo que suena como una especie de Commonwealth a la española. La sugerencia fue tan mal acogida que Malaspina cayó en desgracia.

A consecuencia del proceso seguido contra él, a resultas del cual fue encarcelado 10 años, el material de la expedición había sido proscrito. Afortunadamente se conservó una parte importante en el Ministerio de Marina y, en 1885, el teniente de navío Pedro de Novo y Colsón (Colsón, no Bolsón) publicó los trabajos bajo el título Viaje político-científico alrededor del mundo de las corbetas Descubierta y Atrevida al mando de los capitanes de navío D. Alejandro Malaspina y D. José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794.

Como es tradicional en esta página, nos interesa particularmente la actividad de aquellos que participaron como dibujantes, o que dibujaron simplemente, en la expedición Malaspina… de los fotógrafos de plumilla y acuarela de una época pasada a los que una mezcla de haluros de plata dejó en nada, como si el único mérito de su existencia hubiese sido cubrir, interinamente, el lugar que más tarde ocuparían los reporteros gráficos de placa y diafragma.

José del Pozo, que figuraba como dibujante (y que a cierta altura del viaje fue sustituido, con José Guío, por Juan Ravenet):

La Atrevida en aguas de la Patagonia (José del Pozo)

Ilustración a color de José del Pozo

Cacique Junchar (José del Pozo), un bonito estudio de anatomía.

José del Pozo

José Guío figuraba en nómina como dibujante y disecador, y nos dejó hermosas ilustraciones de flora y fauna:

José Guío

Fernando Brambila, italiano:

Galería natural en el estrecho de Juan de Fuca, Fernando Brambila

Totem Tinglit (Alaska), Fernando Brambila (Uno de los encargos recibidos por Malaspina fue localizar el legendario Paso del Noroeste; huelga decir que no lo encontró)

Juan Ravenet sustituyó a Guío y José del Pozo:

Ilustración de Juan Ravenet

Y una agradable sorpresa, José Cardero, marinero de plantilla que nos regaló una magnífica colección de dibujos:

Presidio de Monterey, José Cardero, 1791

Fiesta en Nutka por la pubertad del jefe Macuina, José Cardero

José Cardero

NOTA: Mucha de la información empleada para escribir estas entradas (ésta y otras) procede de internet, de fuentes que yo mismo calificaría de inciertas ya que, no en vano, he podido encontrar algunas contradicciones referidas a la autoría de las ilustraciones o a determinados sucesos del viaje. En la mayoría de los casos he suprimido las informaciones contradictorias, pero no siempre es posible, y entonces mi criterio de aficionado a la historia se decanta a su capricho por una y otra; en algunos casos, prevalece el criterio de la mayoría (porque una información aparezca igual en varios sitios y distinta en otro), que tampoco es garantía de veracidad en este medio. Mis disculpas por los errores o imprecisiones; agradeceré cualquier corrección.

3 comentarios:

Tony S. Flashman dijo...

Mira que se han llenado la boca los ingleses con el capitán Cook. Y si le preguntas a la mayoría de españoles sobre Malaspina, pensarán que es un delantero del Malaga...

Un placer leer tus entradas tan divulgativas. Te trasladan a esa época en que la gente aun hacía descubrimientos sorprendentes

ismo dijo...

Je, espero que no... TVE ya ha emitido más de un documental sobre la expedición.

En cuanto a Cook, es una de mis vacas sagradas. Debía ser un tipo muy grande: empezó en la marina desde abajo, pues no tenía un origen ilustre. Como marino era realmente excepcional pero, sobre todo, sus tripulaciones llegaban enteras (o casi, o todo lo enteras que podían llegar), y sin rechistar. El trato con los nativos de los lugares por los que pasaba era extremadamente respetuoso, a pesar de las circunstancias de su muerte (por las jabalinas de los mismos hawainos que le habían considerado un dios).
Napoleón, sin ir más lejos, era un ferviente admirador de Cook. En la campaña de Egipto llevaba consigo la narración de sus viajes.
(Sus diarios se editaron en castellano, ediciones Serbal, y hay una edición especial del Círculo de Lectores).

malatesta dijo...

Sí, he visto alguno de los episodios de uno de los documentales que mencionas.
Enhorabuena por esta serie de artículos. Son realmente interesantes.